¿Embutidos y chocolate agravan el acné?


Está sobradamente demostrado que al chico o chica que refiere: "comer un bombón de chocolate y tener granos es todo uno", no le aparece acné si ingiere chocolate sin saberlo. No existe ningún alimento ni bebida que repercuta directamente sobre el acné. Los adolescentes con acné pueden comer todo lo que deseen, incluido chocolate y embutidos de todas clases. Ello demuestra que la creencia de que el consumo de chocolate o embutidos hace aparecer granos descansa sobre el poder de la sugestión.

La mayoría de estudiantes notan que durante la época de exámenes su acné tiende a empeorar. Ello es debido a la capacidad que los cambios en el estado de ánimo tienen de modificar el metabolismo de algunas hormonas y de aumentar indirectamente la producción de sebo a partir de las glándulas sebáceas. Este aumento de grasa en la cara, escote y espalda, zonas de piel hormonalmente sensibles, provoca la aparición posterior de los granos. Algunos alimentos o bebidas con cafeína, teína u otras sustancias estimulantes pueden, a través de esta vía indirecta, empeorar un acné, por el "nerviosismo" que provocan y no por el alimento en sí.

Escuchar de un modo repetido a una madre o una abuela sobre la repercusión nociva que un alimento concreto puede tener sobre nuestro aspecto, ya de por si un tanto desgarbado durante nuestra adolescencia, puede llegar a crear una situación en la que la ingesta de dicho alimento, reiteradamente prohibido, provoque, por trasgresión, una alteración en nuestro estado de ánimo que a su vez empeore, por la vía antes descrita, nuestro acné.

A principios de los 70 en un college canadiense se realizó un interesante estudio a "doble ciego" a tal respecto. Los estudios a doble ciego se ejecutan con la intención de comprobar la eficacia de un nuevo fármaco respecto a una sustancia biológicamente inactiva denominada placebo. La mitad de los pacientes sometidos al estudio toman el fármaco en cuestión y la otra mitad toman el placebo. Ni los pacientes ni el médico que examina el resultado conocen si toman la sustancia activa o toman el placebo, es decir ambos están "ciegos" en relación al estudio. Así pues, en este estudio se suministró durante dos meses chocolate a la mitad de una clase mientras que la otra mitad tomaba un sucedáneo, de apariencia y sabor idénticos, sin que los jóvenes ni el médico que los evaluaba supieran cuál de ellos tomaba el verdadero chocolate y cuál tomaba el placebo. El dermatólogo que puntuaba la eventual aparición o empeoramiento del acné, mediante el recuento de pústulas por centímetro cuadrado, no pudo detectar ninguna diferencia entre los dos grupos con lo que se demostró que el chocolate no influía en la aparición del acné.

En otras ocasiones se atribuye a la grasa de la dieta, embutidos, fritos, hamburguesas, o en general a alimentos muy condimentados, la capacidad de provocar la aparición de acné en los adolescentes que los ingieren. La grasa de estos alimentos no mantiene ninguna relación con el sebo de la cara. Adolescentes obesos pueden tener una piel muy seca, sin sebo y sin granos, mientras que otros muy flacos pueden presentar una piel muy grasa y en consecuencia padecer de acné.

Así pues, los adolescentes que no estén sometidos a ninguna dieta por otros motivos, pueden comer sin temor toda clase de alimentos. De todos modos, si en algunos casos, quizás debido a advertencias reiteradas, algunos jóvenes han llegado a creerlo como cierto, será prudente que se abstengan del chocolate, porque en este caso no se trata, una vez más, de demostrar la verdad o lo falso sobre este tema, sino de que se encuentren libres de granos.

Grimalt-Dermatologia
La Vanguardia 04/06/2001

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