¿Aumenta el grosor del vello cuando se corta?


A los múltiples miedos atávicos del ser humano, como el pavor al dentista, la repugnancia a los sapos y tantos otros más, una buena parte de mujeres tienen que añadir otro miedo infundado: la certeza innata de que afeitar el vello hace aumentar el calibre del mismo.
Si este dogma fuera verdad, los varones nonagenarios, que se han afeitado a diario desde sus dieciocho años, en lugar de barba, lo que presentarían en cada mejilla sería un único pelo gigante, grueso como un tronco de árbol, cercenado a ras de piel. No resulta una falsa creencia exclusiva de la mujer, por cuanto no rara vez se encuentran chicos obsesionados por su incipiente calvicie que afeitan con frecuencia su cuero cabelludo "con la finalidad de que el cabello nuevo crezca más fuerte".

Está muy lejos de la realidad el concepto que en general las mujeres tienen sobre la cantidad de pelo corporal que es normal que tenga una mujer. Las mujeres poseen mucho más pelo de lo que muestran aquéllas que exhiben zonas habitualmente ocultas. Antes de dejarse fotografiar, se han depilado cuidadosamente los pezones, y muchas de ellas incluso han suprimido más de un pelo perdido en el surco intermamario y en la línea media del vientre, por encima y debajo del ombligo.

Nos estamos volviendo todos más tolerantes con los diversos aspectos de los diferentes seres humanos, pero hoy por hoy todavía permanecen inalterados algunos temas tabúes. Uno de ellos es el de la mujer barbuda. El pelo en la mujer no admite parvedad en la materia. El cuerpo femenino sólo debe presentar pelo en zonas aceptadas como normal. Esto constituye un imperativo categórico. En caso de duda, hay que abstenerse. Por si acaso.

¿A qué es debido el mito de que el afeitado aumenta el grosor del vello en la mujer? Es un efecto óptico. La explicación está en el diferente aspecto que tiene un pelo normal, de aspecto uniforme en toda su longitud, excepto en su extremo distal, que adopta forma de punta redondeada, si se confronta con el aspecto de un pelo recién cortado, en forma de disco plano, carente de su eufemística redondez final.

En casos extremos de hipertricosis (exceso de pelo) y de hirsutismo (distribución masculina de pelo, como en cara, tórax, vientre, con topografía del vello genital que en lugar de su borde superior horizontal habitual adopta una forma triangular, con vértice superior que alcanza el ombligo), junto con algún otro signo de androgenismo, como puede ser acné intenso en edades donde no suele presentarse, alopecia androgenética de tipo masculino, o seborrea fluente, y todo ello debido a diversos trastornos hormonales, la calidad de vida psicológica de esta mujer con exceso de pelo en la cara es permanentemente deplorable hasta el día que decide afeitarse la cara diariamente. Las que lo han hecho así, explican que aquel día vuelven a nacer.

Grimalt-Dermatologia
La Vanguardia 09/07/2001

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