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La sudoración tiene una doble función,
por un lado se encarga de la regulación térmica de nuestro
organismo y por otro se ve implicada en fenómenos tan filogenéticamente
trascendentes como la atracción sexual, mediante la secreción
de las conocidas ferhormonas. En algunas personas los mecanismos normales
de control de esta situación se descompensan y el cuerpo entra
en estados de exceso o defecto de sudoración. Específicamente
en unas zonas concretas de nuestro organismo, sobretodo en axilas, ingles,
alrededor de los pezones, ombligo y curiosamente también en el
pabellón auditivo se encuentras las glándulas productoras
del sudor "oloroso" denominadas apocrinas. Solamente en estas
localizaciones anatómicas se secretarán pues las humedades
perceptibles a través del olfato. La apreciación de estos
efluvios como atrayentes o repugnantes es sin duda una cuestión
meramente cultural y de educación social del olfato.
Se denomina hiperhidrosis al exceso de sudoración. Este aumento
ocasiona dificultades en la vida diaria, ya que repercute en la esfera
personal, social y laboral. Por otra parte, la sudoración puede
provocar patología dermatológica variada, incluyendo maceraciones
e infecciones en la piel. Resulta fácil imaginar como una hiperhidrosis
palmar mínima puede arruinar la carrera profesional de un violinista.
La hiperhidrosis localizada es un trastorno frecuente y de causa desconocida
que afecta a las glándulas ecrinas. Normalmente aparece en las
palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas y en menor grado
en la región cráneo-facial. Esta patología que puede
llegar a cambiar el estado de ánimo e incapacitar laboralmente,
afecta a uno de cada 100 catalanes.
La hiperhidrosis afecta a ambos sexos, aunque los pacientes que suelen
acudir a nuestra consulta son normalmente mujeres de entre 18 y 25 años
que, en ocasiones, se ven incapacitadas para buscar trabajo o pareja.
Los "nervios" de una cita amorosa o de una entrevista profesional
les aumenta el sudor, y el simple hecho de sudar les provoca "nerviosismo",
con lo cual aumenta también su sudoración.
Durante el verano, los afectados de hiperhidrosis,
toleran peor su patología, ya que a sus sudores habituales se les
suman los sudores provocados por el aumento de las temperaturas ambientales.
Para estas personas entrar en el metro en pleno mes de agosto puede llegar
a ser un verdadero drama.
Los tratamientos utilizados en la hiperhidrosis son múltiples,
desde simples aplicaciones locales, hasta fármacos por vía
oral, uso de aparatos específicos e incluso intervenciones quirúrgicas.
Desde hace relativamente poco tiempo se utiliza la toxina botulínica
para inhibir la sudoración obteniéndose muy buenos resultados
y mínimos efectos secundarios sobretodo para la hiperhidrosis axilar.
Previo a la actitud terapéutica cruenta quirúrgica se puede
plantear la posibilidad de este tratamiento.
Grimalt-Dermatologia
La Vanguardia 15/07/2002
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