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Las cremas con corticoides son utilizadas
diariamente por multitud de personas para aliviar distintas dolencias
cutáneas. La cortisona, en todas sus variedades, conocidas con
el nombre genérico de corticoides, son potentes antinflamatorios,
que resultan muy útiles en todas las dermatosis en las que, junto
con otros signos, exista algún tipo de inflamación.
Debido a los efectos adversos que pueden provocar cuando se utilizan de
modo incorrecto, estos fármacos han adquirido una excesiva mala
reputación en gran parte de la población.
Efectivamente, los corticoides tópicos, cuando se aplican durante
largos períodos de tiempo, pueden provocar estrías, atrofia
o adelgazamiento de la piel, telangiectasias ("couperosis"),
también en determinadas dermatosis una cortison-dependencia de
enojosa técnica de deshabituación cutánea y hasta
en algunos casos alteraciones sistémicas debidas a su absorción.
Para evitar estos efectos, es suficiente seguir las indicaciones del dermatólogo
en cuanto a la duración del tratamiento y también en cuanto
a la zona cutánea donde serán aplicados.
No es lo mismo aplicar una crema de potencia alta en la espalda o en la
planta de un pie, que aplicarla en una axila o en la cara donde su absorción
será mucho mayor y donde se apreciarán de modo más
patente sus efectos adversos.
Temores excesivos aparte, los corticoides resultan muy útiles para
el tratamiento de inflamaciones localizadas y agudas de la piel tales
como picaduras de insecto, dermatitis de contacto, alergia a plantas,
quemaduras superficiales y quemaduras solares. En todos estos casos resulta
más peligrosa la aplicación de "cremas calmantes"
que a menudo contienen antihistamínicos asociados a distintos productos
activos, por el riesgo que éstos tienen a su vez de desencadenar
una reacción fototóxica, que no el uso de un simple corticoide
tópico.
Es un error renunciar a los efectos beneficiosos de estas substancias
sólo por el miedo a unos efectos secundarios que sólo se
producen con el uso excesivamente prolongado de los mismos.
Constituye una equivocación rechazar por sistema los corticoides
tópicos como tratamiento de las variadas manifestaciones del eczema
atópico. No se deben aplicar como única medicación
tópica más allá de los 15-20 días. El dermatólogo
ya cuidará de asociar al tratamiento con el corticoide otro antinflamatorio
no corticoideo de aplicación local. Este último permitirá
reducir el número necesario de días de aplicación
del corticoide, neutralizará sus acciones secundarias y adecuará
sus efectos a la modalidad de eczema, y sobre todo a la zona cutánea
a tratar. Esta asociación curará realmente el brote de eczema
y va a permitir que el corticoide no deba ser usado más allá
de los 15-20días
Grimalt-Dermatologia
La Vanguardia
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