¿Por qué aparecen manchas blancas en las uñas?


Las uñas pueden leerse y en ellas queda escrita nuestra historia clínica reciente. Una gran cantidad de enfermedades como pulmonías, intervenciones quirúrgicas e incluso partos quedan reflejadas en nuestras uñas. Dermatólogos expertos pueden diagnosticar patologías sistémicas complejas con la observación exclusiva de las uñas. El crecimiento extremamente lento de las uñas (el ciclo completo en la uña del pulgar dura 2 o 3 meses y hasta 6 meses en el dedo gordo del pie) permite que toda esta información perdure grabada en las uñas del propio individuo durante mucho tiempo incluso meses después de haber desaparecido otros signos o síntomas lo que permite el diagnóstico retrospectivo de la enfermedad. Incluso en casos de envenenamiento, estudios forenses complejos pueden permitir demostrar el agente causal depositado en las uñas.


De todos modos, las alteraciones más frecuentes que se pueden observar en ellas son las estriaciones longitudinales que no tienen mayor significado pero que a menudo se asocian a piel seca.
Las manchas blancas o leuconiquia parcial no son otra cosa que pequeños traumatismos recibidos a nivel de la lámina y que como pequeñas cicatrices permanecen en el punto donde fueron infligidas. Al ser la uña un anexo en movimiento, estas manchas se desplazan al extremo distal a una velocidad aproximada de 1mm cada 15 días.

La rapidez de crecimiento de las uñas es mayor durante el día y en verano y menor en las mujeres y en la mano no dominante.
La cantidad de calcio o de hierro de la dieta no influyen directamente sobre la presencia de dichas manchas, pero las personas con una debilidad ungueal debida a déficits nutricionales pueden sufrir en grado mayor de traumatismos que dejen huella.
La fragilidad es el motivo de consulta médica más frecuente en relación a las uñas. Y no lo es sólo por el problema estético o las molestias que pueda ocasionar, sino también por la preocupación que genera saber si expresa un estado de salud precario.

Si bien está ampliamente extendida la idea de que la falta de vitaminas o minerales es su causa y, ciertamente, hay estudios que atribuyen esta alteración a la carencia de hierro o vitaminas, la fragilidad ungueal puede no tener una causa clara, ser el síntoma de un problema dermatológico o incluso acompañar a enfermedades como la osteomalacia, la osteoporois y las infecciones graves. Además, el deterioro de las uñas se ve facilitado por el lavado frecuente de las manos (sobre todo si el agua es caliente) y el contacto repetido con detergentes, disolventes o ácidos.

Para combatir la fragilidad ungueal resulta de utilidad utilizar guantes de goma para evitar el contacto repetido con agua y detergentes, evitar el cambio brusco de agua caliente a fría, tratar las uñas con aceite mineral o cremas lubricantes para que no se resequen y la aplicación de esmaltes protectores. El tratamiento con suplementos orales de hierro puede ayudar a la resolución del cuadro exclusivamente en los casos de anemias por falta de hierro.

Grimalt-Dermatologia
La Vanguardia 24/02/2003

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