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Algunas enfermedades dermatológicas
son provocadas por el sol, otras empeoran o se agravan con el mismo, algunas
se desencadenan mediante la exposición solar y muy pocas mejoran
con él. Dentro de este último grupo se encuentran la psoriasis,
algunos eccemas y la mayor parte de formas clínicas de acné.
En el acné existe un exceso de grasa encima de la piel, ya sea
de causa interna, secretado por nuestras glándulas sebáceas,
ya sea de causa externa, aplicado tópicamente por el propio paciente
mediante el uso de pomadas, cremas o cosméticos grasientos.
La mayoría de estudiantes notan que durante la época de
exámenes de Junio su acné tiende a empeorar y que posteriormente
en Julio y Agosto su acné mejora de un modo espectacular. Este
empeoramiento inicial es debido a que los cambios en el estado de ánimo
tienen capacidad de modificar el metabolismo de algunas hormonas y de
aumentar indirectamente la producción de sebo a partir de las glándulas
sebáceas. Este aumento de grasa en la cara, escote y espalda, zonas
de piel hormonalmente sensibles, provoca la aparición posterior
de los granos.
La mayor parte de tratamientos dermatológicos para el acné
se acompañan necesariamente de la aplicación de productos
seborreguladores que disminuyan el exceso de grasa de nuestra piel.
Las radiaciones ultravioletas del sol tienen un efecto "secante"
sobre nuestra piel mermando la cantidad de grasa que se encuentra en su
superficie. Así, el sol tomado de modo paulatino, evitando las
horas de máxima radiación y las quemaduras, puede ser beneficioso
para mejorar gran parte de las formas clínicas de acné,
ya que reduce globalmente la cantidad de grasa de nuestra piel.
Sorprendentemente, algunos adolescentes habrán notado que su acné
se ha rebeldecido durante estos meses de verano, y en lugar de conseguir
el deseado efecto secante el sol ha sido para ellos un factor agravante
y su frente y parte alta de la espalda se ha llenado de pequeñas
pústulas i microquistes. Estos jóvenes sufren de una variedad
de acné denominada acne aestivalis o para los anglosajones "Mallorca
acne". Tal denominación proviene de la observación
de que algunos sujetos de países poco soleados presentaban a su
regreso después de unas vacaciones en lugares de playa mediterráneos
este tipo de dolencia dermatológica.
La causa resulta fácil de explicar. El sol además de su
conocido efecto seborregulador provoca, especialmente en pieles más
sensibles, un engrosamiento de la misma lo que conlleva que el sebo para
llegar a la superficie cutánea deba recorrer un camino más
largo, y en consecuencia a menudo quede retenido en él. Los adolescentes
que añaden a este efecto aceites bronceadores o pomadas grasientas
encima de las zonas acneicas consiguen aumentar la cantidad global de
grasa y en consecuencia empeorar aun más su patología dermatológica.
Así pues personas de piel clara y con tendencia acneica deben evitar
una radiación solar súbita, que les podría resultar
paradójicamente perjudicial para la evolución de su acné.
Grimalt-Dermatologia
La Vanguardia 15/08/2001
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